Laberinto de bruja
Voy despacio, caminó despacio, veo todo el dolor que ocasione, que doy y me hago a mi mismo.
Aaah~ el pasaje de una bruja es horrible, un pasillo, unas escaleras que bajan y suben, una entrada a una orquesta, a un cine, a un funeral, entradas a un subterráneo o inclusive al aeropuerto. Solo ves cuadros colgados en las paredes, llenos de recuerdos de la puella Magi, cuadros de todas las formas, de todos los colores, recuerdos pintados en aquellos cuadros, ya sea buenos o malos, cuadros que rebobinan el sufrimiento de la puella Magi ahora bruja.
Escuchas desde los pasillos aquella sinfonía melódica y disfónica resonar, da miedo pero te atrapa como una melodía de Mozart o Tcaikovsky, mientras más y más te adentras más das pie a la melodía réquiem.
Un laberinto de bruja, luego de sus pasadizos te encontras con el interior, echo con los recuerdos y lugares favoritos de la puella Magi pero un poco deformes, apocalicos o inclusive diría yo "arruinados" "viejos" comenzando con el campus de la universidad nacional de asunción UNA, lleno de bestias, seguido de la ciclovía de San Lorenzo, y luego pasando por ranchos sin fin, cuando se llega a la universidad Columbia todas las bestias cambian por estudiantes en forma de títeres lanzándote pasteles y al entrar al aula magna entras a la sala principal de la bruja, el patio, el jardín donde ella había crecido, un jardín, la casa de sus padres, el jardín lleno de flores inimaginables, la puella Magi en el suelo y la bruja tenebrosa controlando todo su alrededor.
Una bruja cortada por la mitad, diamante en su interior, partes de sus brazos incluso ellos y partes de sus pies partidos, con cabeza rayoneada y ojos perdidos en desesperanza. Sus miembros, torso y todo son controlados por hilos que sostienen una mano fría y color morada.
Comentarios
Publicar un comentario